UN NUEVO COMIENZO PARA EL AÑO NUEVO

Hemos comenzado el Año Nuevo con una conciencia renovada. Cada día, procuremos reemplazar los hábitos indeseables por acciones y hábitos buenos. Que todos podamos experimentar el gozo de otras ocasiones semejantes a esta Convención, y recibamos tal aliento de dichas experiencias que la oscuridad de la ignorancia pueda ser disipada para siempre por la intensa luz de ese gozo. Tengo la dicha de contemplar al Señor en esta ocasión, y de contemplar su inspiración en todos los presentes. Tengo la inconmensurable bendición de haber oído a Dios hablar a través de los labios de estas divinas almas.
Fue Dios quien me habló de su divino aprecio. Todos somos dioses; y cada uno debe saberlo. Detrás de la ola de nuestra conciencia se encuentra el mar de la presencia de Dios. Debes mirar en tu interior. No te concentres en la pequeña ola del cuerpo y sus debilidades; mira debajo. Cierra tus ojos y verás la vasta omnipresencia ante ti, en cualquier parte que mires. Estás en el centro de esa esfera y, conforme eleves la conciencia más allá del cuerpo y sus experiencias, te darás cuenta de que esa esfera está llena con el gran gozo -con la gran bienaventuranza- que ilumina las estrellas y otorga su poder a los vientos y las tormentas. Dios es la fuente de todo nuestro gozo y de todas las manifestaciones de la naturaleza.