
RECUPERA TU NATURALEZA DIVINA
No pretendo enfatizar únicamente la meditación; lo que precisas es meditar y mantener tu mente en Dios durante la actividad. La mitad de la batalla se conquista con la meditación, porque el poder del alma que logras al meditar influirá en tus pensamientos y conducta durante la actividad. La meditación profunda les confiere mayor firmeza a tus pensamientos espirituales. Cuanto más profunda y prolongadamente medites con regularidad, en mayor grado advertirás que no existe diferencia entre la actividad y la meditación; es decir, bien sea que estés trabajando o meditando, permanecerás inmerso en la divina conciencia del gozoso Espíritu. Ya no te identificarás con las actividades, las dificultades y las dolencias de un cuerpo mortal, porque experimentarás que eres Espíritu puro.
El cuerpo es un nido de engaños, puesto que nos hace creer que el mundo finito es real. Pero cuando estamos con Dios, esa realidad aparente desaparece. Es así de simple. En el estado de samadhi que surge de la meditación, gozamos conscientemente de la percepción dichosa de Dios como la Realidad Única.
¿Por qué renuncias a tu naturaleza divina? ¿Por qué te disfrazas con todo tipo de malos humores y estados de ánimo nocivos que distorsionan la expresión de lo que en verdad eres? En todo momento, practica la calma imperturbable. Conviértete en el rey, en el monarca absoluto de tu propio reino mental de paz. En el estado de quietud, la mente se halla por completo libre de las agitaciones emocionales. A menos que la mente se encuentre en calma, Dios permanecerá oculto. Por lo tanto, no permitas que nada perturbe ese apacible reino de calma. Noche y día, lleva contigo el gozo de «la paz de Dios, que supera todo entendimiento».
Los estados de ánimo nocivos son tu mayor enemigo. No permitas que se adueñen de ti; destrúyelos, porque constituyen un monumental obstáculo en el sendero de tu progreso. Con el implacable poder de la vigilancia, guárdate del mal humor. Sean cuales sean las pruebas que haya de afrontar, jamás permito que una actitud negativa se apodere de mi conciencia. Y prefiero no permanecer en compañía de alguien cuya disposición de ánimo sea negativa. En todo caso, no le presto atención a su estado emocional, porque es muy contagioso. Si una persona se encuentra habitualmente malhumorada y te acercas a ella, también tú comenzarás a sentirte así. Relaciónate con quienes tienen una disposición positiva y optimista. Si estás con alguien que sonríe, también tú tendrás ganas de sonreír.
Nunca te enfades. Jamás trates de vengarte de nadie. Y no te fijes en los defectos de los demás, en lugar de eso, corrígete. Puede que todo el mundo te maltrate, pero ¿por qué habrías de maltratarte tú a través de una conducta equivocada?
Paramahansa Yogananda. Libro "El Viaje a la Iluminación". Pág 436











